¿Qué te llevaras de esta masterclass?
Ser víctima de un abuso sexual en la infancia conlleva un mayor riesgo en el desarrollo de problemas emocionales, de conducta y sociales. Sin embargo, no todos los menores muestran consecuencias negativas graves. De hecho, las consecuencias derivadas de la victimización pueden ser muy heterogéneas. Así, hay menores que cuentan con factores amortiguadores que les hacen resistentes al estrés.
La resiliencia (la resistencia al estrés y a la adversidad) es la capacidad del ser humano para recuperarse de una grave contrariedad, es decir, el proceso de adaptación positiva a sucesos de vida desafiantes o traumáticos. La resiliencia supone la presencia de dos componentes: a) resistir a la adversidad; y b) retomar la vida cotidiana con un funcionamiento adecuado y con una proyección de futuro.
El instinto de supervivencia se manifiesta en forma de estrategias de afrontamiento de las que se vale el ser humano para hacer frente a los sucesos estresantes. Se trata, en realidad, de un conjunto de habilidades y recursos que adquiere el menor en el proceso de socialización para salir airoso de las dificultades y resistir los embates de la vida, sin quedar gravemente mermado en su bienestar personal. Estas habilidades de supervivencia van a depender, entre otras cosas, del equilibrio emocional, del grado de autoestima, del estilo cognitivo personal (más o menos optimista) y del tipo de experiencias habidas, así como de su capacidad de resolución de problemas y del apoyo familiar y social recibido.
A su vez, el crecimiento postraumático va más allá de la resiliencia. La resiliencia sirve para poder recuperarnos emocionalmente después de sufrir una desgracia, pero el crecimiento postraumático es algo más: se supera la experiencia traumática, pero además se sale renovado psicológicamente de ella. Son personas que en su lucha por superar la adversidad descubren rasgos saludables de su personalidad que desconocían, reconfiguran su escala de valores y le encuentran nuevos significados valiosos a la vida. Mientras que la resiliencia alude a la recuperación de nuestra vida anterior, el crecimiento postraumático implica un proceso de transformación.