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Discutir en pareja es realmente útil

¿Discutir en pareja es realmente útil?

Por Paula Bermúdez, psicóloga del Instituto de la Pareja

Todos sabemos que las parejas discuten, pero ¿esto tiene alguna utilidad para el equipo? Muchas veces después de una discusión nos encontramos distantes, más enfadados que al comenzar o incluso heridos… Es común que durante esa conversación, que debería tener alguna utilidad, nos perdamos y acabemos peor que al principio.

En el fondo, discutir no deja de ser una conversación. Y hablar con quien queremos no debería sentirse como caminar por un campo de minas. La diferencia entre las parejas que se desgastan y las que crecen no está en si discuten o no, sino en para qué lo hacen.

En una discusión las emociones van a flor de piel; es el momento en el que estamos más vulnerables y es, quizás, el momento donde debemos demostrarnos más cuidado y empatía, ¿por qué nos hacemos tanto daño precisamente en ese momento?
La respuesta más fácil sería que sentimos que nuestra seguridad se ve amenaza y en lugar de escuchar y tratar de entender empezamos a defendernos.

La utilidad real de discutir nunca debería ser ganar, sino resolver un problema concreto, reajustar una dinámica que ya no funciona o atrevernos a pedir lo que necesitamos. Cuando el ruido de la defensa nos impide ver esa petición, la conversación se rompe y quedamos atrapados en el mismo bucle una y otra vez.

Discutir en pareja es realmente útil

Señales de que una discusión ha dejado de ser útil

Hay varias señales que pueden indicarnos que la discusión que comenzamos con la idea de mejorar nuestra situación se está convirtiendo en algo menos agradable.

La primera señal son los términos absolutos. Si frases como “siempre haces lo mismo”, “nunca estas disponible para…”, “es que eres…” se cuelan en vuestras discusiones estamos pasando de hechos concretos que pueden tener solución a un ataque generalizado del que, casi siempre, querremos defendernos.

Otra señal podrían ser las enumeraciones de fallos en el pasado, de reproches o pruebas que nos hacen sentir bajo una acusación policial. La única utilidad que tiene esto es acumular el malestar y hacernos sentir que el problema que intentamos resolver es enorme.

Seguramente la pista más importante de que nos alejamos de una conversación útil es la sensación de estar en una batalla, ¡no puedes ceder ni un milímetro o habrás perdido la discusión! Así nos olvidamos de entendernos y perdemos la oportunidad de alcanzar esa mejora que vamos buscando.

Las últimas señales son las consecuencias del malestar que se ha ido acumulando durante la discusión. La distancia emocional o la desconexión aparecen y nos aíslan de las necesidades del equipo dejándonos con una sensación de abandono, falta de comprensión, culpa o incluso rencor.

Si estas señales te han resultado conocidas te estarás preguntando ¿hay alguna forma de hacerlo mejor?

Discutir en pareja es realmente útil

Estrategias para mejorar

Las discusiones deberían ser conversaciones con un objetivo claro: mejorar nuestra situación en pareja. Para conseguir eso hay varias cosas que podemos hacer para dirigir nuestros esfuerzos a un buen resultado en lugar de centrarnos en tener una buena defensa o el mejor ataque preparado.

Al enfrentar una discusión hay varias sensaciones que debemos buscar de forma continua. Si termina la conversación y no sé qué me quería expresar mi pareja (o percibo que mi pareja no me ha entendido) y qué podemos hacer para mejorar, seguramente nos hemos perdido la parte más importante de la conversación.

El primer paso para devolverle la utilidad a una discusión llega antes incluso de abrir la boca. Consiste en preguntarnos: ¿qué necesito expresar realmente en esta conversación y cómo puedo plantearlo sin que mi pareja sienta la necesidad de defenderse? Detrás de un reproche casi siempre hay una necesidad desatendida, y todos respondemos infinitamente mejor a una petición cuidada que a un ataque frontal.

Ya dentro de la conversación deberíamos empezar a evaluar esas sensaciones, ¿nos estamos entendiendo? ¿nos estamos defendiendo?¿nos estamos atacando?, si en algún momento la tensión va en aumento y encontramos ataques o defensas es preferible que aplacemos ese intento para relajarnos y reconectar con el objetivo común. Frenar a tiempo no es tirar la toalla ni huir del problema; es respirar, enfriar el cuerpo y volver a intentarlo de una forma menos dañina.

El objetivo de todo esto es llegar a un entendimiento que nos permita solucionar la situación, así que una herramienta indispensable es mantener el foco en entender ¿qué me quiere decir mi pareja? Tenemos que intentar escuchar para entender, no para responder, no empezar a pensar lo que voy a decir a continuación mientras el otro siga hablando. Cambiar el chip de “pelea” por una pregunta constante ¿qué me está expresando mi pareja y cómo puedo ayudarle?

Por último, si al terminar la discusión sentimos que hay cabos sueltos, que hay cosas que aun duelen o cosas que no terminamos de entender siempre vamos a estar a tiempo de repasar esa conversación juntos. Revisar una charla no es alargar el conflicto, sino una muestra de compromiso mutuo, una demostración de que a ambos nos importa resolver esto lo mejor posible.

Discutir en pareja es realmente útil

Terapia de pareja como ayuda extra en estos momentos

Poner en práctica estas herramientas sobre el papel suena sencillo, pero llevarlas a la realidad cuando las emociones están encendidas no siempre es fácil.

Si sentís que este tipo de discusiones se repiten con demasiada frecuencia, que el desgaste es continuo o que, por más que lo intentáis, siempre acabáis atrapados en el mismo bucle, pedir ayuda no es un signo de fracaso. Al contrario: es la decisión más valiente para cuidar vuestro vinculo.

A veces solo hace falta un espacio seguro y una mirada externa que os ayude a traducir esos reproches en acuerdos, a desactivar las defensas automáticas y a recuperar la complicidad.

En el Instituto de la Pareja de Murcia, España, estamos aquí para acompañaros en ese proceso, dotaros de herramientas prácticas y ayudaros a que hablar vuelva a ser un lugar de encuentro, no un campo de batalla. Si sentís que es el momento de dar el paso, podéis contactar con nosotros y estaremos encantados de ofreceros la mejor ayuda posible.

Discutir en pareja es realmente útil

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