Por Victoria Nayara Moya Hernández, psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas del Instituto de la Pareja
¿Sientes que las discusiones están dañando la relación?
Es normal que discutir nos haga sentir cada vez más agotados y frustrados, e incluso, que nos esté distanciando de nuestra pareja. Esto se debe a los patrones que hemos adoptado sin darnos cuenta, donde suelen aparecer críticas, reproches, actitudes defensivas o silencios demasiado largos. Estas discusiones, en lugar de ayudarnos a entendernos mejor, se convierten en campos de batalla.
Muchas veces nos da miedo discutir por las malas consecuencias que suele traer: gritos, días sin hablar, malas palabras, ataques, imposibilidad de entendernos… Y es normal que aparezca el miedo, pues nos está protegiendo del dolor. Pero, aunque queramos evitar el conflicto, necesitamos comunicarnos y resolver todas esas diferencias que aparecen en el día a día. Y eso implica hablar de lo que nos molesta, incomoda o duele, aunque sea difícil.
Por eso, aquí te dejo 10 ideas sencillas y prácticas para cuando la comunicación se vuelve cuesta arriba:
- Buscad el lugar y el momento: no todos los momentos o lugares son idóneos para discutir. Lo ideal será que entre los dos acordéis un espacio en el que podáis estar presentes, abiertos a lo que la pareja os quiere decir y cómodos para expresar aquello que os preocupa.
Cariño, ¿te parece si después de cenar nos quedamos un rato hablando sobre lo que ha pasado esta mañana? - Respetad el turno de palabra: ¡no tengas prisa por hablar! Sé que lo que quieres contar es importante, pero seguro que lo de tu pareja también lo es. Recuerda que no solo se trata de expresarse, sino también de escuchar a tu pareja. Por eso, os animo a probar algo sencillo: que cada uno tenga 3 minutos para hablar, sin interrupciones. A veces, algo tan sencillo produce cambios enormes en una conversación.
- 2×1: antes de soltar lo que te molesta, di dos cosas que valoras en esa persona. Por ejemplo:
Me encanta lo mucho que te esfuerzas en cuidarme y lo rico que preparas la cena todos los días. Pero hoy me he sentido ignorado cuando has llegado del trabajo y no me has dado un beso. - No ataques: expresa aquello que sientes, pero evita hacerlo como un reproche o como una crítica. Empieza tus peticiones con frases como “me gustaría” en lugar de exigirlas. De esta manera, tu pareja no estará a la defensiva y te escuchará mejor.
Cuando he llegado del trabajo he visto que no estaban limpios los platos del desayuno… Entiendo que quizá no te haya dado tiempo, pero me gustaría que, si puedes, los limpies, pues yo llego tarde del trabajo y no me da tiempo. - Evita estar a la defensiva: ¡no te justifiques al instante! Escucha primero a tu pareja (si eres terapeuta y buscas herramientas para trabajar estos patrones en consulta, puedes profundizar con nuestro Curso Experto Clínico en Terapia de Pareja). Tampoco saques en la discusión otros temas del pasado. Es importante que, si algo te ha molestado y no se ha resuelto, podáis buscar otro espacio dirigido específicamente a ese conflicto.
Si tu pareja te dice que está triste porque últimamente no le preguntas cómo está, no respondas con un: ¡¿Acaso me preguntas tú a mí?!. Mejor dile: Entiendo que te sientas así. Yo también estoy notando que estamos un poco distanciados… ¿Qué crees que podemos hacer? - ¿Cómo os sentís tu pareja y tú?: ¿Qué emociones te despierta esto que ha pasado? ¿Y qué emociones aparecen en tu pareja? Primero párate a escucharte a ti mismo, entiende qué te duele tanto, para después comprender lo mismo de tu pareja.
Esta mañana me he sentido ignorada cuando no te has despedido de mí… ¿Cómo te has sentido tú cuando has visto mi reacción? - Entiende por qué responde así: de la mano con el anterior tip, intenta entender el contexto entero de tu pareja. Hay muchos factores que nos afectan a nosotros mismos y, como consecuencia, a la relación. Puede afectar el estrés del trabajo, una conversación importante, el cansancio por una mala noche, lo que hemos aprendido de nuestra familia… Os animo a hacer preguntas desde la curiosidad y no desde el juicio. Por ejemplo:
Veo que últimamente estás más irascible, ¿puede ser que estés más estresado por el trabajo?
¿Por qué crees que te cuesta hablarme después de una discusión? ¿En casa tus padres discutían igual? - Discusiones evitables: Conectando con los puntos anteriores, es clave entender el contexto y las emociones que hay detrás de las reacciones de tu pareja. Por eso, es esencial no caer rápidamente en las discusiones evitables, como pelear por quién dejó la ventana del salón abierta. Deja la crítica o los reproches atrás, e intenta primero entender que a lo mejor fue un despiste, o que tu pareja está pasando por una época muy estresante, por ejemplo.
- Tiempo fuera: si sientes que la tensión sube, pide una pausa. No es huir del conflicto, sino hacer una pausa para resolverlo mejor. Vamos a priorizar el hablar con calma, al tener que resolverlo in situ.
Necesito un tiempo para respirar y hablar con calma. Hablamos mejor cuando los dos estemos más tranquilos. - Aprende a pedir perdón: Esto va más allá de un simple lo siento. Es reconocer que hicimos daño y mostrar a nuestra pareja que queremos reparar lo que se rompió. A mi pareja le tiene que llegar el mensaje de que me importa de verdad.
Siento muchísimo lo que hice, y que te hayas sentido descuidada. Me comprometo a estar más atento la próxima vez. ¿Qué puedo hacer ahora para que te sientas un poquito mejor?
BONUS TRACK:
Por último, os regalo el tip más eficaz para prevenir las discusiones: pasar tiempo de calidad juntos y seguir cultivando el cariño y la admiración por la pareja. Cuanta más unión y conexión haya, la comprensión será mayor, la comunicación mejor y tendremos menos ganas de entrar en conflicto.
Y, para eso, os animo a que tengáis una cita semanal, en la que cada vez tendrá que organizarla uno de los dos.
Cuando hablamos de citas, no me refiero a planes desorbitados, sino a pasar un tiempo de calidad en pareja, sin la necesidad de gastarnos dinero. Por ejemplo: ir a un mirador de tu ciudad, organizar una cena en casa a la luz de las velas, ir a pasar el día a la playa, salir a tomar un helado…
Os animo a probar todos estos tips. Si sentís que las discusiones han desgastado vuestro vínculo y necesitáis ayuda profesional, podéis reservar una sesión de terapia de pareja con nuestro equipo.






