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La sexualidad a través de la reconexión emocional

Mejorar la sexualidad a través de la reconexión emocional

Por Rocío Saiz Martínez, psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas del Instituto de la Pareja.

¡Qué fácil suele ser la conexión sexual al inicio de una relación de pareja! y ¿por qué, entonces, cuesta tanto mantenerla a largo plazo?

El estrés del día a día, el trabajo, la familia, los problemas económicos, de salud, etc., son algunos de los factores que ponen a prueba esa conexión emocional y sexual.

Como veis, he unido conexión emocional y sexual, y es que, para la mayoría de las personas, ambas suelen ir de la mano. En una relación donde el vínculo emocional se ve afectado por faltas de respeto, desprecios, críticas constantes o simplemente por la ausencia de momentos de calidad, inevitablemente eso repercutirá también en el área sexual.

Cuando las parejas acuden a mi consulta con problemas sexuales, muchas veces lo que hay detrás es un descuido en la conexión, la comunicación, el tiempo compartido… en definitiva, un deterioro de la intimidad emocional.

La vergüenza de expresar lo que deseo, lo que me gusta o lo que me molesta. El miedo a decir lo que pienso y que la otra persona me rechace. La frustración no expresada o comunicada desde el reproche y la falta de respeto. La tristeza silenciada, esa que nace de sentirse solo/a estando en pareja. La actitud defensiva al no poder sostener lo que la otra persona siente.
Todo esto va generando una distancia que erosiona la intimidad.

La sexualidad a través de la reconexión emocional

Pero ¡que no cunda el pánico!
Así como hacemos cosas que nos alejan, también podemos hacer cosas que nos acerquen de nuevo. Eso sí, requerirá compromiso y esfuerzo. Como casi todo lo que realmente vale la pena.

Por eso es importante que cada miembro de la pareja tenga presente su “porqué” en este proceso. Detrás de ese “porqué” debe haber algo valioso: por ejemplo, el anhelo de volver a sentirse vistos, deseados y emocionalmente conectados.

Entonces, ¿por dónde empezamos?

Una buena forma de iniciar este camino es dedicar tiempo a hacer algo que disfrutéis juntos, algo que os divierta y os haga sentir bien. Podéis recordar viejos tiempos: ¿qué solíais hacer al principio de la relación que habéis dejado de lado? Y si eso ya no resuena, puede ser el momento perfecto para explorar cosas nuevas. ¡Echadle imaginación y probad!

Puede ser algo fuera de vuestra rutina (como ir a un concierto), o dentro de ella, pero con un toque de cuidado e intención (por ejemplo, poner velas y música suave mientras cenáis en casa).

Porque… ¿cómo pretendemos no aburrirnos en lo sexual si en el día a día no estamos dispuestos a salir de lo cotidiano?

 

Crear momentos de calidad… y después, espacio para la intimidad sexual

Una vez que empezáis a crear momentos de calidad, podéis ir poco a poco dedicando tiempo también al área sexual.
Y aquí va algo clave que muchas veces se ignora por culpa de los mitos del amor romántico: planificar momentos de intimidad.

Nos han dicho que la sexualidad debe surgir de forma espontánea, sin buscarla. Y sí, suena bonito… pero la realidad es que tenemos tantas obligaciones y distracciones que, si no planificáramos muchas cosas, simplemente no las haríamos: limpiar, hacer deporte, quedar con amistades… lo mismo ocurre con la intimidad.

Y ojo, no se trata de decir: “el martes a las 20:00 tenemos sexo”.
Más bien: “el martes a las 20:00 nos regalamos un espacio sin interrupciones para estar juntos, tranquilos, con la intención de conectar íntimamente”.

Esa conexión puede tomar muchas formas: abrazarse, darse un masaje, mirarse, acariciarse… y eso ya está bien. A veces, la expectativa de que “tienen que pasar ciertas cosas” pone una presión que mata el deseo y la presencia.

Estar presentes, sin exigencias, disfrutando del simple hecho de tener a la otra persona cerca, puede ser el acto sexual más profundo.

La sexualidad a través de la reconexión emocional

Romper con los mitos y crear intimidad real

La mayoría de los problemas sexuales surgen de la idea —muy extendida socialmente— de que una vida sexual plena debe incluir determinadas prácticas para ser considerada “completa” o “satisfactoria”. Pero eso responde más a una norma cultural que a un deseo genuino.

Por eso, es tan importante crear espacios de calma, escucha y cuidado, donde podamos mostrarnos vulnerables, expresarnos sin miedo y compartir momentos de intimidad sin juicios.

Estas son, en mi opinión, algunas de las claves más importantes para mejorar la sexualidad en pareja.

Como todo proceso, requiere práctica, ensayo-error y aprendizaje. Puede hacerse de manera autónoma o con ayuda profesional. A veces, contar con el acompañamiento de alguien que aporte herramientas y cree un espacio seguro e imparcial, puede facilitar mucho el camino.

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