La llegada de un hijo ¿de pareja a relevo?

La llegada de un hijo ¿de pareja a relevo?

Por Lidia Aznar Balsalobre, psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas del Instituto de la Pareja

Este gran cambio en la pareja el cual disfrutaremos más si sabemos cómo.

La llegada de un nuevo ser a nuestra familia la cambia para siempre. Pensar esto nos puede dar vértigo, pero los ratitos para cada persona y para la pareja volverán poco a poco, ¡a veces antes de lo que creíamos!

Emoción, nuevas sensaciones, dudas y miedos…podemos sentirnos de mil modos ante la llegada de un hijo, y todos esos modos son válidos.

¿Podemos prepararnos emocionalmente, a la par que preparamos sus cosas?

¡Buena idea! Trabajar esto en pareja antes de la gran llegada nos ayudará enormemente.

Nos preparamos para un viaje, para una entrevista de trabajo y para otras cosas que nos parecen importantes. Poder hacerlo, cuando se trata de algo tan transcendental como la llegada de un nuevo miembro a la pareja, es una decisión sabia.

La llegada de un hijo ¿de pareja a relevo?

¿Cómo nos preparamos?

Entrenar, anticiparse y prevenir

1- Entrenar:
Aparecerán aspectos nuevos en que ponernos de acuerdo, cosas en las que no esté dispuesta o dispuesto a ceder…esto pone a prueba a la pareja. Por ello, estar entrenados en comunicación y solución conflictos nos ayudará.

Estos aspectos se trabajan en terapia de pareja, también leyendo, practicando, buscando en pareja cómo enfrentaros a desacuerdos…quizás tú que lo lees lo has hecho ¡es una gran ayuda para vuestra familia!

Unas breves pinceladas en este aspecto son:

  • Asertividad (ese punto intermedio para no ser pasivo ni agresivo).
  • Empatía para imaginarse en la situación del otro.
  • Buscar acuerdos en que ambos ganemos (al menos en parte).
  • Identificar necesidades propias (muy importante para no ir acumulando estrés, insatisfacciones e incluso rencor hacia la pareja).

2- Anticiparse:
Abordar nuevos debates en momentos de estrés y novedad es más dificultoso; invitamos a que se aborden antes de la llegada del nuevo miembro.

Algunos temas que suelen crear discrepancias durante la crianza son: dormir con el niño o no, qué tipo de lactancia le ofreceremos, si tomamos excedencia/reducción de jornada, cuándo y cómo preferimos recibir visitas, qué expectativas tenemos de nuestra nueva familia…

Son aspectos que, en muchas ocasiones, la pareja no ha tratado con anterioridad.

Quedarán temas por mirar o habrá cambios de opiniones, pero unos cuantos debates menos os ayudarán, ya que ciertas características que rodean a la llegada del bebé hacen poco propicio el ambiente para debatirlas, ahí se hará menos fácil.

3- Prevenir:
Entrenando las habilidades mencionadas y anticipándonos a algunos temas, ya estamos previniendo.

Y además, podemos evitar un añadido de estrés si resolvemos cuestiones prácticas, como por ejemplo:

  • Imaginando las situaciones más probables y buscando mejoras (ejemplo, noches en que se duerme poco) y pactar. Vamos a preparar un sillón en este cuarto para quien atienda al bebé mientras el otro se recupera en la habitación, otro ejemplo: Ambos necesitamos hacer deporte, vamos a dejar cerrado el cómo nos turnaremos, además traemos aquí la bici estática…
  • Ya veremos qué necesidades tendremos cada uno, pero conociéndome, cuando estoy varias horas con mucho ruido (balbuceos, llantos)…me suelo irritar ¿te pasa a ti? Pensemos cómo conseguir pequeños descansos sonoros.
  • Demos prioridad a nuestro descanso y a recuperar tiempo, por encima del dinero ¿contratamos a una persona que limpie?

Si tenemos resueltos algunos temas prácticos antes, reduciremos el estrés y las tareas.

La llegada de un hijo ¿de pareja a relevo?

¿Y ahora que está aquí, cómo lo hacemos?

1- Flexibilidad:
Veremos que las situaciones nos piden cierta flexibilidad y que ésta ayudará.

Nos referimos a flexibilizar con horas, metas…no frustrarnos demasiado si salen de otro modo, es natural que suceda.

2- Comprensión:
Con la pareja y ¡con nosotros mismos! Es normal no llegar a todo, cambiar ciertas prioridades.

Comprendamos también que nuestras hormonas mandan mucho; en el hombre y especialmente en la mujer, se darán grandes cambios y ello nos influirá.

Además, en días de dormir poco, la serotonina de nuestro cerebro está distinta y nos sentimos más irritables; el cortisol ante el ruido o estrés tampoco ayuda en los debates.

Cada cual está llevando mejor o peor el estar dejando sin cubrir algunas necesidades, quizás uno no lleva mal el tener menos vida social, o el comer con intermedios, y a la otra persona sí le afecta.

3- Comunicación:
Buscar pequeños ratos para comunicarnos en pareja creará amortiguación. Esa inversión nos ayudará, la pareja lo necesita, démosle prioridad.

Comunicarnos con palabras, con contacto físico, con una nota…ayudará a mantener a la pareja fuerte.

Podemos practicar el expresarnos con la otra persona, que puede entendernos por estar pasando por lo mismo, avisando de que dicha expresión no está siendo una queja hacia ella o él (e intentar que así lo parezca).

Ejemplo inadecuado: Cuando te vas y quedo sola me haces sentir agobiada, me dejas aquí tirada.

Ejemplo adecuado: Aún no me siento segura quedándome sola con el bebé, me siento agobiada. ¿Qué podríamos hacer? Entiendo que quieras salir a resolver eso, pero ¿se te ocurre otro momento en que venga mi padre a vernos y así esté acompañada?

En tal ejemplo se observa lo comentado en el artículo: una comunicación entrenada, empatía, identificación de necesidades…

Trabajar para esto nos ayudará a disfrutar mejor de esos primeros y únicos momentos, en los que habrá algunas dificultades que mejorarán, pero también momentos muy agradables y especiales.

Últimas entradas

La pareja como regulador emocional

La pareja como regulador emocional

La pareja como regulador emocional ¿Por qué muchas discusiones no tratan realmente del tema que discutimos? los conflictos giran en torno a temas concretos, la casa, el dinero, el tiempo, la educación de los hijos…

Leer más